Corriente blanca

(2013)
Caracoles, madera
30 x 30 x 15 cm

Este objeto evoca un gesto de la infancia: acercar un caracol al oído para escuchar el mar. Pero, como relata Córdova, un científico le reveló que lo que en realidad oímos es el murmullo de nuestra propia sangre fluyendo por los capilares del cerebro y del sistema auditivo. El caracol, como una pequeña cámara de resonancia, amplifica ese rumor interno, devolviéndonos el eco íntimo de nuestra propia existencia.